Embarazo

Y así empezó todo…

Bienvenidos a la primera entrada de Mamá ladeAda!  Como no podía ser de otra manera, empecemos por el principio:

Nací un bonito día de otoño en el que las hojas de los árboles se precipitaban descuidadamente al suelo al tiempo que los pájaros… era broma!

Comenzaremos esta historia en agosto de 2017, más concretamente el día 12, que para nosotros fue y siempre será una fecha señalada: el día de nuestra boda.

Fui una de esas novias que tiene la suerte de que le toque el inicio del período justo el día de la boda, así que os podéis imaginar lo preparada que iba yo en mi interior por si alguien decidía hacer su aparición estelar el día que iba de blanco.

La boda fue genial, como decimos todas de la nuestra (si algún día queréis saber más, igual os la cuento). Llegó la noche y por allí no había ni rastro de la regla, normal, los nervios, el ajetreo… se retrasará.

Al día siguiente salimos de Luna de miel, primera parada: París. Llegamos por la noche, directitos a dormir. Fueron pasando los días y oye, que estás tan a gusto, recién casados, haciendo turismo, comiendo fuera, sin preocupaciones… Y llegó el cuarto día.

Empecé a notar cosas raras, como tirones en la parte baja del vientre, hacia la ingle. Me empecé a mosquear, llevaba ya cuatro días de retraso y eso en mi no era normal, así que sólo había tres posibilidades, o los nervios de la boda eran de gran alcance y todavía estaba con ellos, o mi tiroides estaba haciendo de las suyas otra vez o… o, ay madre, estaba embarazada!

Total, que se lo comenté a mi recién estrenado marido, que estaba en un total “don’t worry, be happy” con el tema y estaba seguro de que era un retraso.

Después de hacer todos los planes del día, con el crucerito por el Sena incluído, conseguí convencerle para ir a la farmacia a por una prueba de embarazo, que por cierto, nos costó un rato conseguir porque no nos entendíamos.

Después nos fuimos a comer un crepe salado como cena, en plan comida callejera, mientras esperábamos a que se encendiera la Torre Eiffel.

Y nos fuimos a dormir.

No eran ni las 7 de la mañana cuando no pude más. Me desperté y le dije a mi chico que me iba a hacer la prueba. Él se quedó en la cama despierto, yo entré al baño. Pensé que seguía dormido, la verdad. Y me hice la prueba.

Creo que no voy a olvidar nunca el reloj de arena del Clearblue parpadeando y al momento: enceinte 2-3

Cuando lo vi me quedé petrificada, estaba en francés, pero no había duda!

Salí del cuarto de baño con la prueba en la mano, me metí en la cama y le dije: Que somos 3!

Y así empezó todo!

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