Embarazo

Mi preparación al parto: quizá las entradas más importantes de este blog (parte 2)

Una vez que conocemos la teoría, que se nos ha explicado el proceso, los procedimientos, las posibles situaciones y todo lo demás, llega el momento de tomar acción y empezar con otros aspectos de la preparación al parto, que serán los que requieran una mayor implicación por parte de la madre.

La parte físico-práctica de la preparación al parto

Posiblemente, en las primeras visitas a la matrona, mucho antes de empezar las clases de preparación al parto, ya os hablen de la importancia de caminar o de realizar ejercicio adaptado a embarazadas.

Si mantenerse activo es importante en todas las etapas de la vida, durante el embarazo cobra una mayor importancia, ya que gracias al ejercicio obtendremos una serie de ventajas como menos dolor muscular derivado de nuestra postura y del peso de la barriga, menos fatiga y, sobre todo, mejor capacidad para soportar el parto, que supone uno de los mayores esfuerzos a nivel físico para la mujer.

Por lo tanto, mantenerse activa en esta etapa nos será de gran ayuda. Siempre teniendo permiso sanitario. Si bien en las clases de preparación al parto nos suelen orientar e incluso enseñarnos algunos ejercicios, existen gimnasios y academias con clases especiales para embarazadas (yoga, pilates, natación…). Os dejo un par de vídeos con ejercicios que os pueden guiar si preferís hacerlo por vuestra cuenta.

Otra de las herramientas de la que deberían informarnos en las sesiones de preparación al parto es el masaje perineal. Buscando información he encontrado que hay algo de controversia con el tema, ya que hay profesionales que aseguran que no sirve de nada, mientras que hay otros que aseguran que marca la diferencia. Mi experiencia con el tema es que sí sirve.

Vamos a resumir qué es eso del “masaje perineal”: se trata de una serie de ejercicios que se realizan en la zona del periné con la intención de dotar a los tejidos de elasticidad para evitar la temida episiotomía y los desgarros durante el parto.

Estos masajes o ejercicios se pueden realizar de varias formas. Puedes hacerlo tu misma, aunque con la barriga no es nada sencillo, puedes pedirselo a tu pareja o puedes buscar un fisioterapeuta uroginecológico especializado en suelo pélvico.

Nosotros decidimos hacerlo en casa. Buscamos información y vimos algunos vídeos en youtube (os los dejo abajo). Pese a que se llame masaje, no esperéis algo agradable porque no lo es. Es más, los primeros días es posible que sólo aguantéis un par de minutos, pero poco a poco no será tan terrible, ¡lo prometo! Con el paso de los días notaréis como efectivamente la zona está más elástica.

Para qué me sirvió a mi: La primera utilidad que le veo a esta técnica es la de acostumbrarnos a que nos toquen esa zona y que más adelante los tactos y revisiones no nos parezcan tan incómodos. La segunda y principal utilidad fue evitar grandes desgarros, sí grandes, porque pequeños si que tuve. Me desgarré un poco en la parte interna, me dieron algunos puntos (dijeron que cuatro) pero a decir verdad nunca me molestaron ni los noté y creo que verdaderamente el masaje me ayudó a no tener heridas externas. Eso sí, fui muy constante y lo hice todos los días desde la semana 32. Yo utilizaba aceite de coco.

En la próxima entrada os hablaré del que para mí fue el aspecto más importante de toda la preparación al parto, la parte psicológica. Sé que será una entrada larga y, por eso, no quiero incluirlo en esta.

Os dejo con algunos enlaces que os pueden resultar útiles:

Ejercicios para embarazadas:

Vídeo 1

Vídeo 2

Masaje perineal:

Vídeo 1

Vídeo 2

Vídeo 3

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *