Lactancia,  Posparto

Los primeros días de lactancia

El parto había terminado. Nada más nacer me puse a mi bebé al pecho y, tras un ratito de búsqueda, se enganchó sin problemas… o eso creía.

De todo el embarazo, parto y posparto, lo más duro y difícil, fue, sin duda, el comienzo de la lactancia. Ese primer mes estuvo marcado por las dudas, el miedo y, sobre todo, el dolor, mucho dolor. Sabía que podían salir grietas en los pezones, pero pensaba que era tras varios días de mal agarre, no que en una sola toma, te podían salir. Pues bien, yo salí del paritorio con ellas.

Dar de mamar no duele, hoy lo sé. En aquel momento sabía que no debía doler, pero dolía y dolía tanto que lloraba, que me paralizaba cada vez que tenía que dar de comer a mi hija, que odiaba el momento de darle el pecho.

Había leído mucho sobre el tema, había tenido muchas conversaciones y me negaba a no intentarlo todo antes de tirar la toalla.

Tan sólo siete días después de que Ada naciera, me vi desbordada. No podía esperar, necesitaba ayuda cuanto antes porque sola no me sentía capaz.

Conocíamos Baby Suite gracias a YouTube. Paula es matrona y el haberla conocido durante meses a través de sus vídeos me hizo confiar en ella. En cuanto estuvo abierta la clínica, mi marido llamó por teléfono (mientras yo lloraba desesperada) y nos hicieron hueco para ese mismo día.

Sólo con saber que tenía cita, me cambió el ánimo. Sabía que esa tarde iba a ser decisiva, confiaba en que iba a encontrar respuestas y soluciones. Y así fue.

Al llegar (tarde porque somos un desastre y no encontrábamos el sitio), nos estaban esperando. Paula fue un amor. Me preguntó por el parto, escuchó todo lo que quise contarle sobre lo que me estaba pasando y entonces, me dijo que si me apetecía revisar una toma. Siempre con un tacto y un cuidado increíble.

Puse a la niña al pecho, no sin que antes Paula viera el lamentable estado de mis pezones llenos de grietas. La postura de Ada no era buena del todo, además tenía una succión muy fuerte y eso hacía que las grietas no sólo no se curasen, sino que además crecieran.

Total, que me dijo cómo curar el pecho, cómo soltar al bebé si me hacía daño y cómo proceder hasta que las grietas desapareciesen.

Salí de allí animada, fuerte y tranquila. Sólo el hecho de que me entendiera, me tratara con esa dulzura, me cuidara… hizo más que todas las recomendaciones.

No acabó aquí el dolor, tardé otras tres semanas en controlar por completo la situación. Pero gracias a Paula y a que decidí pedir ayuda, puedo decir que llevamos 13 meses de lactancia.

A las mamás que estén pasando por eso ahora: Podéis con esto y con más. Sois fuertes y valientes y cuando la valentía falla, no pasa absolutamente nada. Podéis llorar, os podéis equivocar y, aún así, seguiréis siendo la mejor madre para vuestro bebé. Si vuestro deseo es dar el pecho, podéis hacerlo. No dudéis en buscar ayuda profesional si la necesitáis, ¡puede ser decisivo!

No sé si me leerás, pero GRACIAS Paula. Salvaste nuestra lactancia y me ayudaste muchísimo.

Os dejó el Link a Baby suite, por si alguna necesita un Hada Madrina!

¿Cómo fue el inicio de vuestra lactancia?

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