Embarazo

¿Por qué digo que para parir hay que estudiar?

Si bien el mundo de la maternidad siempre me había llamado la atención, no fue hasta unos cinco años antes de ser madre que empecé a investigar verdaderamente sobre el tema. Yo, enganchadísima a YouTube desde hace años, me encontré con Verdeliss que, si no recuerdo mal, estaba embarazada de Julen y comencé a seguirla.

Al cogerle el gustillo a este tipo de vídeos y, gracias a los vídeos que muy amablemente siempre nos recomienda la plataforma, descubrí a otras chicas que también hablaban sobre su maternidad. Así fui descubriendo poquito a poco palabras que como quien dice, no había oído en la vida, que si “apego”, que si “BLW”, que si “episiotomía”… Y entonces, a mi cabecita loca por las bodas, se añadió también la locura por la maternidad.

A lo largo de esos años, vi un número incalculable de vídeos, leí blogs e incluso cotilleé en webs especializadas. Recuerdo a mis amigas, las ahora matronas, que estaban haciendo su residencia y con las que solía mantener conversaciones que normalmente incomodaban al resto de amigas. ¡A mi me parecía apasionante!

Total, que poquito a poco me empezaron a entrar ganas de experimentar todas esas cosas en primera persona.

Cuando finalmente vi mi positivo, el ansia de información se agravó. Así que recopilé libros y webs. Y también localicé canales de YouTube, pero esta vez más serios, en los que era personal sanitario quien daba la información.

También acudí a las clases de preparación al parto del centro de salud y fue allí donde me di cuenta de que no me estaban enseñando nada nuevo (normal, con todo lo que llevaba ya leído). Así que aunque no dejé de ir, empecé a hacer mi propia preparación al parto, que ya os conté en post anteriores.

Vale, pero entonces, ¿Me sirvió de algo todo lo que aprendí? Sí, chicas, si que me sirvió. Me sirvió para cuestionarme cómo se estaba llevando mi embarazo, para comprender para qué servía cada prueba, para tomar conciencia de lo que estaba ocurriendo en mi cuerpo, para saber qué quería y qué no quería en mi parto y las opciones que había si las cosas se complicaban… En definitiva, me sirvió para estar tranquila. Para no dejar nada por hacer por mi parte. Para sentir que era yo quien decidía.

Si bien hay mujeres que prefieren “no saber”, pensamiento completamente respetable, yo me inclino por lo opuesto. Para mi la información es poder y también tranquilidad.

¡Espero haberos animado un poco a investigar!

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