Crianza,  Medio ambiente

Juguetes con materiales reciclados (I)

¡Buenos días!

¿Qué tal habéis empezado esta semana? Parece que es la última de calorcito de la temporada, así que vamos a disfrutar y a salir a la calle con los peques todo lo que podamos.

Pero ya que en breve, empezará a hacer un tiempo menos apetecible y (espero) habrá días lluviosos, os propongo una actividad para realizar con los peques en casa. Un juguete hecho con materiales reciclados que permitirá a los más pequeños entretenerse con su fabricación y después pasar horas jugando con él.

La idea es hacer distintos tubos (3 en nuestro caso) con diferentes formas para que metan por ellos pequeñas bolitas y vean cómo caen y cómo tardan más en caer dependiendo de lo complicado que sea el tubo.

Para fabricar nuestro juguete necesitaremos:

-Una caja de cartón 

-Varios tubos de cartón (papel de cocina, papel higiénico…)

-Pegamento o silicona caliente

-Tapones de botella grandes o vasitos de yogur (tantos como tubos queramos hacer)

-Pintura (adaptada a la edad de vuestros hijos, nosotros utilizamos pintura de dedos)

-Pegatinas para decorar

-Pompones de colores

El día de la fabricación:

Enseñaremos a los niños los materiales y les explicaremos lo que vamos a hacer con ellos. Si son muy pequeños, como Ada, podemos dejarles que los toquen y vean la textura y color de cada uno.

Por nuestra parte, cortaremos dos rectángulos de cartón que formarán la estructura que sostendrá los tubos. Uno será la pared y el otro la base, podéis hacer las medidas que queráis. Uniremos estas dos piezas formando un ángulo recto y para reforzar, haremos dos piezas en forma de triángulo que colocaremos en el ángulo formado entre ambas.

Por otro lado, haremos cortes en ángulo en los tubos de cartón. Aquí también podéis hacerlo como queráis, no hace falta medir. Después uniremos los tubos con pegamento y los dejaremos secar. Nosotros decidimos dejar uno entero para que el pompón cayera directamente y dos en los que hacía zigzag, con los tramos de diferente tamaño.

Llega el momento de volver a llamar a los peques y dejar que jueguen a pintar las piezas. En nuestro caso sólo pintamos los tubos, ya que en ese momento sólo tenía pintura de dedos negra y me pareció buena idea dejar el resto del cartón con su apariencia original.

Como podéis ver, esta fue la parte más divertida de la actividad. Ada disfrutó muchísimo con la pintura.

Cuando la pintura esté seca, colocamos los tubos en su posición y los pegamos. Podemos utilizar un pompón para ver dónde cae exactamente cuando lo metemos por cada tubo y así colocar los tapones o vasitos de yogur en el sitio correcto. 

Por último, con dos rectángulos pequeños de cartón, hicimos un espacio para guardar los pompones.

Nosotros lo terminamos por la noche, cuando Ada estaba dormida y se lo dejamos a su altura para que lo viera por la mañana. Os aseguro que pasó gran parte del día jugando con él. Ahora se lo hemos guardado para sacarlo de nuevo en unos días y que vuelva a mostrar interés por él (Ya sabéis, el poder de la novedad).

Tened cuidado al elegir el tamaño de los pompones, ya que si son muy pequeños, podrían ser peligrosos si se los meten en la boca. Aún así, es preferible, no perderles de vista mientras usan el juguete.

Espero que os haya gustado y que os inspire a fabricar juegos sencillos para vuestros niños. Además, a vosotros os servirá para confirmar que no hace falta gastarse mucho dinero para que los peques jueguen felices y a ellos les estamos enseñando a reutilizar materiales y a ser creativos.

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