Embarazo

Mi segundo embarazo (Primer trimestre)

Un año después de comenzar a escribir este blog, empieza una nueva etapa en mi maternidad. Y es que vamos a aumentar la familia.

La forma en la que estoy viviendo este embarazo está siendo muy diferente, todo el tiempo que antes podía dedicar a pensar en mi (todavía pequeña) barriguita y en el bebé que hay dentro, ahora lo paso pendiente de mi terremotillo de casi dos años y, si no fuera por las náuseas, apenas recordaría que estoy embarazada de nuevo.

La parte buena, es que con tanto trajín, estos primeros meses (estaba de 12 semanas en el momento que escribí esto), se me han pasado volando y no he tenido tantos miedos como la primera vez.

Empezaremos por el principio.

A finales de año, hacia octubre, decidimos que con enero, llegaba el momento de buscar nuevo bebé. Así que nos pusimos manos a la obra y me hice una revisión ginecológica, una analítica para comprobar que mi tiroides estaba estable y comencé a tomar un suplemento de ácido fólico (en este caso tomé Natalben preconceptivo).

Llegó enero y una vez que terminaron las fiestas, decidimos empezar la búsqueda. Teníamos claro que una cosa es empezar a buscar y otra conseguir el embarazo y que nos podía llevar meses. Sin embargo, pocos días después comprobamos que está vez, igual que la anterior, el positivo había llegado enseguida.

A diferencia de mi anterior embarazo, contaba con un seguro privado de salud, así que empecé a pedir citas tanto en mi centro de salud de la seguridad social, como en mi ginecóloga privada (teniendo claro que por privado solamente haría ecografías complementarias y que no duplicaría pruebas).

La primera consulta la tuve con mi médico de cabecera, que solicitó una analítica completa en la que pudimos ver que sigo sin poder comer jamón y esas cosas y que debía aumentar mi medicación para el tiroides.

Poco después, cuando pensábamos que estaba de 6 semanas, fuimos por primera vez a la consulta de la ginecóloga privada. Descubrimos que se trataba de una chica joven y muy maja y quedamos muy agradecidos de su trato. En la ecografía, se podía apreciar un saquito pero aún no había latido, lo que podía significar que estuviera de menos tiempo del que pensaba o que el embarazo se hubiera parado. Por aquel entonces, tampoco tenía muchos síntomas, sólo alguna náusea que lograba controlar con comida.

Aunque a nadie le gusta irse a casa con la noticia de que aún no hay latido, la teoría de estar de menos tiempo, me cuadraba, ya que el primer test qué me hice (un par de días después de la falta) me dio negativo, mientras que al repetirlo cuatro días después, ya apareció el positivo.

Total, que me citaron un par de semanas después. Para esas fechas, las náuseas se habían incrementado y empecé a necesitar medicación. Ya en esa ecografía pudimos ver un pequeño embrioncito con forma de judía al que le latía con fuerza el corazón. Nos fuimos muy contentos y mucho más tranquilos.

Fueron pasando las semanas (cada vez más y más náuseas) y llegó la cita con la matrona de la seguridad social. Tampoco la conocía y me pareció muy agradable.

Y entonces, llegó el confinamiento. Se acabó pasear y salir a tomar el aire un poco, qué os voy a contar…

Y entre tanto, llegó la fecha de la ecografía de las 12 semanas, que previamente había conseguido que me citaran en Torrejón de Ardoz, si, uno de los puntos donde más casos había de coronavirus, pero bueno. Una vez allí me desinfectaron manos, me pusieron guantes y mascarilla me prohibieron tocar mi móvil y demás enseres para no contaminar los guantes y el resto de cosas. Por los nuevos protocolos, no podía haber acompañantes ni en consulta, ni en sala de espera, así que papi se tuvo que quedar en el coche (con Ada).

De nuevo el personal que me atendió fue muy agradable y atento, la ecografía se hizo sin prisas, midiendo y comentando cada cosa que se hacía. Yo podía ver la pantalla en todo momento, lo que me tranquilizó mucho.

Y ahí estaba, ya con forma humana aunque todavía muy chiquitín y ¡Cómo se movía!

Me adelantaron el sexo, pero como aún es muy pronto y puede cambiar, no os lo cuento todavía.

Todo estaba muy bien, las medidas eran normales y el screening dió riesgo muy bajo de anomalías en el ADN. Así que por ahora, todo va perfecto.

Los síntomas por ahora, siguen. Los más molestos son las náuseas (que a veces ni con medicación) y los tirones en la ingle que también me daban en el embarazo de Ada y que por lo visto son los ligamentos o algo así, que están empezando a estirarse.

Ya os contaré cómo seguimos. De momento mucho ánimo para estos días de encierro. ¡Juntos lo vamos a parar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *